EL OFICIO DEL NAZARENO

Jesús como guardián del Templo

Destruid este Templo, y en tres días lo levantaré.

Jesús, hijo del linaje del rey David, profesó durante su vida un profundo respeto al Templo de Jerusalén, el edificio conocido como el segundo Templo.
El primer edificio fue levantado por el rey Salomón según las instrucciones que recibió su padre, el rey David. El edificio fue construido en el siglo X a.C. (aproximadamente en la década de 960 a.C.), para sustituir el Tabernáculo que durante siglos se utilizó como lugar de reunión y de culto a Dios.
Salomón contó para esta empresa con la ayuda del rey de Tiro, y el arquitecto egipcio Hiram. El edificio fue levantado según los planos que, con la información exacta de su forma y medidas, fueron entregados por el mismo Yahvé a Moisés, y que desde entonces fueron custodiados hasta que llegó el momento de su construcción. Este primer Templo fue destruido por el rey babilónico Nabucodonosor II en 587 a.C.

El segundo Templo fue levantado años mas tarde por los judíos en el mismo lugar (517 a.C.) y reconstruido y ampliado por Herodes "el Grande" (20 a.C.) con la ayuda de Roma y antes del nacimiento de Jesús, y terminado por Herodes Antipas años después de su muerte.(63 d.C.). El segundo Templo fue destruido por Roma en el año 70 d.C. Fue este edificio, y en el tiempo en que se ejecutaron sus colosales obras de ampliación, el que conoció Jesús durante su vida.

Jesús como todo niño judío fue presentado en el Templo por sus padres cuarenta días después de su nacimiento (Lc. 2, 22-39).
A la edad de doce años, pasó tres días en el Templo compartiendo las enseñanzas en ese sagrado lugar con los hombres más sabios y los alumnos iniciados. El Templo era en tiempos de Jesús, lugar de culto y de sabiduría. El lugar donde residía el conocimiento y la "FELICITAS".
Jesús recuerda a sus padres que se debe a los asuntos de su Padre (cf. Lc 2, 46-49). Jesús, con sus palabras, explicita que solo puede acceder a esos especiales asuntos a través de su presencia durante tres días en el Templo. Es el Templo lugar de su iniciación.

Durante su vida acudió a este lugar todos los años al menos con ocasión de la Pascua (cf. Lc 2, 41); En el tiempo de sus enseñanzas públicas realizó varios viajes a Jerusalén con motivo de las fiestas judías (cf. Jn 2, 13-14; 5, 1. 14; 7, 1. 10. 14; 8, 2; 10, 22-23).
Al contrario de los esenios, que renegaban de las obras acometidas por Herodes, Jesús puso en valor la configuración del Templo (cf. Mt 8, 4; 23, 21; Lc 17, 14; Jn 4, 22) y fue en él donde expuso lo esencial de su enseñanza (cf. Jn 18, 20).
Jesús quiso pagar el impuesto del Templo asociándose con Pedro (cf. Mt 17, 24-27), a quien acababa de poner como fundamento de su futura Iglesia (cf. Mt 16, 18).
Y identificó el Templo como la morada definitiva de Dios entre los hombres (cf. Jn 2, 21; Mt 12, 6).
Jesús accedía al Templo como lugar principal para su encuentro con Dios. El Templo era para él la casa de su Padre, edificio de culto, de revelación, de conocimiento y donde realizaba las enseñanzas a sus seguidores en Jerusalén.
Y en un momento fundamental para entender episodios posteriores se indigna porque el atrio exterior se haya convertido en un mercado (Mt 21, 13).
Jesús expulsa a los mercaderes del Templo por el celo hacia la casa del Padre: "no hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado. Sus discípulos se acordaron que estaba escrito: 'El celo por tu Casa me devorará' (Sal 69, 10)" (Jn 2, 16-17).
Jesús, del linaje de los constructores del primer Templo, pone en peligro su futuro actuando de forma violenta contra los mercaderes del Templo.

Jesús actúa como un guardián que, con la autoridad que le inviste su linaje y su sabiduría, le permite poner en evidencia a los que utilizan el Templo como lugar de negocio.

Jesús asume en este momento el destino para la que fue iniciado, el CONOCE, y por ello debe expulsar a los falsos guardianes, a los mercaderes.
Su celo por el Templo es equiparado por sus seguidores al del mismo rey David (Salmo 69) y con sus propias palabras se equipara al propio rey Salomón como constructor.
Jn 2,19
Respondió Jesús, y díjoles: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
Mt 26,61
Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.
Mc 14,58
Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo que es hecho de mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano.
Mc 15,29
Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas.

Este es el episodio completo:
Jn 2,
13 Y estaba cerca la Pascua de los Judíos; y subió Jesús á Jerusalén.
14 Y halló en el templo á los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y á los cambiadores sentados.
15 Y hecho un azote de cuerdas, echólos á todos del templo, y las ovejas, y los bueyes; y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas;
16 Y á los que vendían las palomas, dijo: Quitad de aquí esto, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercado.
17 Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me devorará.
18 Y los Judíos respondieron, y dijéronle: ¿Qué señal nos muestras de que haces esto?
19 Respondió Jesús, y díjoles: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
20 Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás?

Son muchos los estudiosos que determinan que este episodio es el momento en que Jesús se “gana” su condena a muerte por los sacerdotes del Templo. El propio Benedicto XVI, en su último libro sobre la vida de Jesús, opina que es por este episodio que Jesús es condenado a muerte y que fueron los sacerdotes del Templo, y en general los judíos, los que exigieron a Poncio Pilato la muerte de Jesús.

Jesús, de oficio tekton, y que ha alcanzado el grado de maestro, se comporta como un expeditivo guardián del Templo de Jerusalén, y este comportamiento público le procurará su condena a muerte.
En la antigüedad este “perfil” era el del arquetipo mesiánico, el del "enviado de los dioses" que tiene como misión la recuperación del culto verdadero, de la tradición antigua, de la recuperación del Templo. Jesús como "Hijo de la Luz" lucha contra los seres de las tinieblas.

3 comentarios:

  1. Jesús nunca declara que "reconstruirá el templo en tres días".

    Esa declaración forma parte del testimonio de testigos falsos que le adjudican la frase a Jesús para poder culparle de blasfemia... Por lo tanto, según las Escrituras, él nunca lo djo. Ya otras interpretaciones que se hagan sobre ello, es efecto dominó.

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  2. ¿Si el Cristo es hijo de David, por qué David le llama Señor? Es esto lo que Jesús dijo a los fariseos, cuando éstos le preguntarón ¿de quién es hijo el Cristo?

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  3. Jn 2:19 Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar".
    Juan confirma las palabras de Jesús.
    Ese es el oficio de un tekton: edificar, construir.

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